Recuerdos vagos de una pandemia existencial. Imposible asirte entre los cauces de una justificación espiritual. Hurgando en la sequedad del presente actual, en la ausencia de civiles, peleas, azoteas y preseas de amor. Dormido, Limpiando guijarros sobre los cuadros mal pintados de un viajero. Buscando en las canciones más triviales, un poema, una esencia de tu corporeidad. Sólo hallé retazos de papel, amarillos por el sol, cercada aspiración con notas de sol, que amenazan con saltar a estribor.
Al final un retoño de tus cabellos floreciendo entre mis dedos. Cobriza y frágil la teoría estática de que vendrías. Esperé tu llegada, y sólo en el foso de un profundo aguardar melancólico, presiento que no te extraño, tan sólo sé que esperas en otra estación del metro. En una estación de otoño que siempre me sabrá a frío verano.
