-
Sólo queda una ausencia en la oscuridad, siempre la hay, pero con la llegada de la noche siempre nos abandona. Es como si un murciélago matinal que se refugia en tierra caliente, se va nadando en busca de perdurar, agitado por la supervivencia idiota que nos constriñe como una fe laxa dejando titubeos en los aparejos.
Sencillamente se larga como un gemido, como si emulase una serenata breve para abrir el simulacro. Siempre juega así para inventarnos la derrota. No importa lo inestable que germine, sólo tiento y escucho una soledad amarga. Me rindo y escribo a la jaqueca, aquélla que desata una regada vida, de apuntalar a la víctima, de la destilación de las certezas, las expectativas, una década apostándole todo, perdiéndole del todo. No recuerdo ahora todas las noches de derroche produciendo soluciones vitales, pero no olvido las otras tantas que he invertido peleando, concibiendo, buscando bajo las malvas, luchando por lo inverosímil, tratando noche y día de inventarte un error.
-
martes, 5 de enero de 2010
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario